Ayer, Thomas y yo fuimos a una tienda de antigüedades cerca de la Calle de Embajadores. Me olvido el nombre de la tienda, pero está en un tipo de plaza con otras tiendas de antigüedades. La tienda es muy grande, con una variedad increíble de “cosas”. No hay una mejor manera para describir el batiburrillo de antigüedades que la tienda tiene. Nosotros no estábamos seguros de nuestra ubicación y, por eso, Thomas preguntó a la tendera, “¿Dónde estamos?” La tendera era muy simpática, y ella nos dio una explicación larga sobre el barrio de Embajadores. Yo estaba sorprendida que ella era tan servicial. En los Estados Unidos, la mentalidad es más como “el tiempo es oro” y creo que las personas en la calle o los empleados en una tienda no están tan dispuestos para ayudar a un desconocido. Es la misma situación en los restaurantes aquí porque no pagamos una propina. No hay la misma presión para darse prisa. Me gusta este aspecto de España mucho, pero es un poco difícil para adaptarme a esta mentalidad. ¡Necesito aprender a relajarme!