La semana pasada fui al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en una misión de mi práctica con La Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres. Necesité obtener un sello en un informe que la Comisión preparó. En realidad era una tarea muy fácil pero antes de ir, tenía medio de hacerla incorrectamente y el proceso de tener el sello me parecía como un trabajo muy oficial e importante. Antes de salir, mis colegas me explicaron como llegar al Ministerio por autobús aproximadamente seis veces. Estaba aliviada que ellas podían percibir que tengo ningún sentido de orientación. Nunca había tomado el autobús y en mi pueblo pequeño en los Estados Unidos no tenemos ningunos transportes públicos. Salí mi oficina y encontré la parada correcta después de sólo un intento fallido. El autobús llegó con rapidez y lo abordé. y Casi me pasé mi destino, pero al último momento vi la Fuente de Neptuno, que está muy cerca del Ministerio, y me di cuenta de que estuve a mi parada. Llegué a la puerta correcta del Ministerio sin problema, y encontré la mostrador correcta también – ¡que suerte! No había una fila y solamente esperé por unos diez minutos. Cuando la mujer que estaba trabajando a la mostrador llegó, traté de explicarle de donde vine, que quería, etc., etc. Ella me miró por unos segundos, tomó el informe, puso el sello sin ningunas preguntas, y me lo devolvió otra vez. Me sorprendió mucho que ella lo hizo tan rápidamente sin ningunas preguntas; todo el proceso me parecía muy informal para una cosa un poco formal. Creo que en los Estados Unidos una tarea como ésa tendría mucho más papeleo y tomaría más tiempo para hacerlo. He oído muchas veces que la burocracia española es muy lenta, pero esta vez fue más rápida que yo anticipaba.
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